Todo el planeta está viviendo tiempos convulsos, difíciles, de incertidumbre. Hoy estamos aquí y en una situación y mañana puede que sea totalmente diferente. Por ello, debemos de desarrollar habilidades y capacidades para mantener la mente con entereza y afrontar los posibles problemas de la mejor manera posible, ahora y siempre.

 

Por ello, cada vez es más importante la resiliencia, el ser capaces de sobreponernos a las adversidades y no solo eso, utilizar esta situación para crecer y desarrollar al máximo nuestro potencial, y pensar que todo pasa, que no hay mal que dure cien años.

 

No es un proceso fácil, pero por ello existen multitud de entrenamientos de habilidades para conseguirlo. El coaching cobra un papel fundamental en el desarrollo de la resiliencia, así como de otras habilidades, que todos tenemos pero solo hay que trabajarlas.

 

El coaching nos permite lograr objetivos al desarrollarnos personal y profesionalmente. Ayuda a pensar diferente, aprender a comunicarnos mejor y más eficazmente y a profundizar en uno mismo. 

 

Frecuentemente, el coaching se sirve del mindfulness para lograr entrenar la mente y unas emociones equilibradas y sanas.

 

El objetivo principal del mindfulness es conseguir una conciencia plena, tranquila, para reducir el estrés, la ansiedad y la depresión. Mediante esta práctica se mejora la capacidad de ser más efectivo en las tareas, regula el estado de ánimo y genera resiliencia. 

 

Con un poco de trabajo, entrenando la mente y las habilidades, podemos cambiar nuestra forma de afrontar los problemas y las piedras que nos aparecen en el camino. 

 

“No es el más fuerte el que sobrevive, ni el más inteligente, sino el más adaptable al cambio”. Charles Darwin