Uno de los grandes problemas que nos encontramos a la hora de aprender un idioma es que no conseguimos expresarnos de la manera que nos gustaría. Bien porque nos falta vocabulario, bien porque no enlazamos las frases con naturalidad.
Aprender palabras nuevas y llegar a interiorizar un idioma cuando no estás viviendo en el lugar donde se habla, puede ser realmente complicado y requiere un trabajo extra. Pero no es imposible.
Parece que es el típico consejo: Vete al país donde hablan el idioma que quieres aprender. Pero es cierto. Una vez estás allí, tienes que rehacer tu rutina en una nueva cultura y comunicarte en un idioma completamente diferente. Al principio da vértigo, parece que si no sabes expresarte no vas a poder vivir en el país y, realmente, sucede todo lo contrario.
Sin darte cuenta eres como una esponja, día tras día te vas empapando de nuevas palabras… en el supermercado, en las tiendas de ropa, en la cafetería, etc. y de repente, te hace clic la cabeza e interiorizas todo lo que llevabas aprendiendo. Y es entonces cuando te das cuenta de que no era tan difícil.
En definitiva, como se dice en inglés es un “win win”. Es una experiencia en la que vas a ganar en todos los sentidos. Ganas a la hora de vivir una experiencia nueva, conocer gente diferente y sumergirte en otra cultura. Y ganas, también, a nivel personal, por formarte y mejorar el idioma con mayor facilidad.
